La Ciudad siempre me ha parecido algo así como una largo viaje en.metro. Es curioso, el ver como cada persona espera subir y poder seguir o ir a un destino. Si bien así es la vida toda persona espera su oportunidad, a veces esperamos de manera paciente y con alguien a nuestro algo, otras más luchamos por poder entrar. Cuando estamos ahí esperamos sentados, parados o de mil y un formas diferentes.
En algunos momentos todo se detiene y quedamos a oscuras, ahí es cuando la realidad se pone frente a nosotros y nos restriega su dominio llamado destino. Se ríe, se mofa y otras veces pierde las peleas frente a los corazones humanos unidos al unísono. Para cuándo el viaje se reanuda todo ya cambiado, uno a ha cambiado. Pero a fin de cuentas seguimos en el camino aún cuando sabemos que no todos llegaremos al final pues en ese final descansaremos al fin, dejando el alma en paz y los recuerdos que vivirán un poco más hasta que el alma una vez que ha sido limpiada desaparezca y de paso a algo nuevo. Así el ciclo se repite, sigue, dando vueltas con el fin de conservar los recuerdos, que a fin de cuentas aquella que no olvida son los mismos recuerdos. 